Sentada sobre el canapé, ante una mesita de laca china roja donde están colocados mis libros favoritos y acompañada de mi amigo fiel, saboreo un dulce café que tiene el intenso y suave sabor de Juan Valdez® Café. Fue una hora de conversación viva, que parecía un chantaje de afectos. Y de un sorbo bebo el espresso volcán fuerte, aromático y pronunciado de la
MEZCLA SACRA Y PROFANA

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