Toda mi vida, está oculta como la raíz que almacena durante
el primer año reservas que utilizará el segundo año para producir
flores, frutos y semillas, bajo una roca ciega. Fue la voluntad escrita, que consideró
que dentro de 10 años, de 20 años, desde aquel mediodía de abril, el transcurrir
del tiempo se convertiría en la piedra misma de mi pasado, habiendo quedado petrificada en mi desdicha.
¡Dios mío! –exclamo- ¿qué podrá
ser esto?
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