Cielo propicio. Sol meridiano.
Un ha´lito materno me levanta.
Rompe la distancia.
Pasando por mares y montes,
viene del camino de las tumbas
y leo el nombre recordado:
MIÑA
¡Qué horror la muerte!
Está cercano el día. Tu día está cercano.
¡Siempre estará cercano el día!

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