jueves, 2 de abril de 2015

DANTESCO


Cuando en una obra arquitectónica, late su ritmo, se puede decir que allí, cumplidamente, nace, se realza y habita el carácter sobrehumano. Esa acción es apocalíptica. Hasta los lugares se resienten de ello. Colocamos nuestra mano dura en los cabellos de un cielo, una roca, los humedales, esos manglares, una montaña, esa playa, el río, para saciarnos de todo ello. Y de todo lo que es noble, nosotros creamos el espíritu dantesco.

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