Ahora bien, si entre montaña y gotera, goteando y burbujeando sin pausa la labor se consolida y se
refuerza alimentado la tierra, ¿cómo podría yo resistirme al capricho de escurrirme
ágil y segura a través de las redes “vía
email” y/o mensajes de
textos, hacia ti? Pues, aunque no lo creas, solo quien se nutre de la tierra es
fuerte.

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