Noche nupcial, vislumbro tinieblas, un viento de dolor, nieblas de desgracias, una velada universalidad y aquello es la vida que se me revela, como antes la presencia de la muerte; ambas, un horror único y más que vislumbrar el horror, el terror, el hielo hasta las entrañas... Me remueve un aura de tristeza que ya no se nada. Debo refugiarme en la oscuridad, en una oscuridad más remota.
15 ene 2015

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