jueves, 2 de abril de 2015
“PEDID Y SE OS DARá”
_Pero, ¿qué le pasa hermana?_ preguntó el Pastor observándome.
Bajo la mirada recelosa de la censura, cualquier pretexto era bueno y yo había inventado el de la rebelión, la voz de la insurrección. Y el tema fue este:
Cuando nos reunimos a orar un pequeño y cerrado grupo de ‘elegidos", aquel jodido pastor mal bautizado, contagio del mal ejemplo, se había atrevido a rogar al Eterno, desde el púlpito donde mi espejismo creía ver todas las fantasías más geniales y chistosas que se desbordaban de mi cabeza, danzando y saltando como niños libres de un jardín infantil. Y allí, maestro del rezo con las palmas unidas y su rostro inclinado de piedad, elevó su petición:
_“Señor, tú quieres bendecirme. Pido ahora tu mirada amorosa sobre mis deseos. Que, por esa muerte tuya, por ese sacrificio que has hecho, de hacerte pobre para que yo sea rico, seas Tú, proveyéndome de 500 millones de pesos para poder adquirir como propiedad privada este lugar en donde tu santa y amada Iglesia se levanta”
Cuando terminamos de orar, me acerqué a él. Breve y claramente le expuse mi inquietud:
_Pastor ¿ese es el precio que piden por este inmueble? Realmente está tres veces por debajo del valor real en esta zona de alta estratificación.
_Tiene razón, hermana, ese no es el precio. No quiero que las ovejitas se asusten si llegan a saber el precio verdadero. Lo importante es que se pueda recoger ese dinero lo más pronto posible. Después, haremos otro tipo de peticiones hasta haber reunido el total de la cifra. Y además, sería la única forma de no tener que volver a pagar arrendamiento.
No prestes atención a los Pastores que señalan, juzgan, manipulan y engañan.
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