Los minutos fueron como siglos en una ansiosa
espera penosa y feliz. Cada vez la paciencia repetía: "NO IMPORTA". Tal parece que el destino manda que debamos
comprar toda felicidad a precio de dolor.
Eco profundo, que parece haber
creado el mito de quien llama y se responde así mismo, de quien busca y se
engaña, dando por seguro que en el tiempo de la espera cualquier otro pensamiento
sería superfluo.
Y no llegaba. No aparecía. _
¿Dónde se había detenido? ¿Quién lo retenía?_ Luego, se vio su mano que no
cesaba de ofrecer para hacer una oferta.
NO ACEPTADA

No hay comentarios:
Publicar un comentario