¿Para qué soñar despierto si el estruendo de la
Capital ahoga el pensamiento?
Pasaba sobre el puente a una altura que dominaba la ciudad. El sol
reflejaba hasta el último resplandor dorado de Oriente entre los miles y miles
de autos que se desplazaban sobre la autopista Norte, de modo que la magnitud
rodante parecía crecer más y más bajo la magnitud celestial, abriéndose paso
hacia misteriosas lejanías, hacia un mundo atraído por otro mundo, mientras el ritmo
de un jazz se extendía al infinito espacio de remotos poblados e invisibles
pensamientos. Hubo alguien que habló ¿Quién fue ese alguien?

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