Desde donde la contemples, la montaña es vida pura, sencillez, espejismo y
aliento felino.
Me agrada que en mi exilio y en la soledad absoluta que conservo sobre estas cúspides, me haya devuelto la felicidad inexpresable e intangible. Esa felicidad que busqué desde mi adolescencia por las calles de La Candelaria, por la Rue de la Paix, por el Centro de Brugge, por el Borbón Street, por el Paseo de Los Ocho Hilos, por las sinuosidades del Lombard Street y por las muchas calles de la Amurallada Ciudad de Cartagena de Indias, sin saber que iba conmigo… aquí.
Me agrada que en mi exilio y en la soledad absoluta que conservo sobre estas cúspides, me haya devuelto la felicidad inexpresable e intangible. Esa felicidad que busqué desde mi adolescencia por las calles de La Candelaria, por la Rue de la Paix, por el Centro de Brugge, por el Borbón Street, por el Paseo de Los Ocho Hilos, por las sinuosidades del Lombard Street y por las muchas calles de la Amurallada Ciudad de Cartagena de Indias, sin saber que iba conmigo… aquí.
¡Está conmigo!

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