Creo que eres Tú
En tiempos de sacrificios y angustias... no temas por mí. Soy diferente. Sé que espías mis pasos; miras mis pies recorrer
andenes de la ciudad. Sé caminar. Yo misma te he conducido hasta aquí, y te he
invitado a sentarte en este rincón entre jardines nocturnos, memorias vetustas
y montañas gris-verdes. Pequeña la Capital para contener mi libertad. Sin embargo,
no hay pensamientos de poeta que sane mi herida. Humana es la pasión que está
encerrada en mí como lo está en ti. ¿Pero, acaso la primera hora de la mañana, cándida
y nítida, no es más bella que la roja aurora?

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