En el umbral de la Clausura
Estoy
irritada y descontenta, aburrida y cansada. He pasado un día de lúgubres
hipocondrías y soledades. Pero sonrío
acompañada de este sol infernal que resplandece sobre la altura, se mitiga, se
entibia; y, que tiene de común conmigo: algo de plomizo y toda la voluptuosidad del
rojo en su vestido de popelín fuera de
las modas, hecho de algún toque de ironía, de melancolía, de pasión con toques de frivolidad, y cosido con hilos de cáñamo. No sabe cuánto me ha auxiliado
y me auxilia en los fríos temblores y palideces de mi clausura.

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