viernes, 29 de enero de 2016



En el umbral de la Clausura
Estoy irritada y descontenta, aburrida y cansada. He pasado un día de lúgubres hipocondrías y soledades.  Pero sonrío acompañada de este sol infernal que resplandece sobre la altura, se mitiga, se entibia; y, que tiene de común conmigo: algo de plomizo y toda la voluptuosidad del rojo en su vestido  de popelín fuera de las modas, hecho de algún toque de ironía, de melancolía, de pasión con toques de frivolidad, y cosido con hilos de cáñamo. No sabe cuánto me ha auxiliado y me auxilia en los fríos temblores y palideces de mi clausura. 

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