El silencio me espera
La felicidad se precipita en mí como un torrente celeste. Es
lo que no muere, es la llovizna como torbellino silencioso que levanta los
fantasmas callados que inquieta el bosque. Todo el bosque renace en medio de
las viejas agujas en lo alto de las ramas y el más oscuro ciprés. Escucho la
lluvia que vuelve a empezar mientras la melodía de los saltamontes y de los
espíritus va agonizando. Soy como una de esas montañas de rostro lacrimoso
pintadas en el fondo de los cuadros de los viajeros.
Quiero respirar las estrellas de esta noche.

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