viernes, 15 de enero de 2016



Estoy cansada. Los ojos me arden, como cuando la espuma de la ola azota el rostro.  Siento la voluntad no en mí, sino sobre mí invadiendo todo mi ser. Tal parece que mi voluntad no puede transmitir movimiento a mis pies,  y mi mano trata de levantarse para apartar las sábanas.

Quiero hacer un libro, escribir para mí, para mí sola, para mi propio placer, para juego mío, para mi búsqueda. También deseo  ir allá lejos donde nace el sol. 

Escucho el sonido levísimo de unos pasos ligeros. Me salta el corazón. Me mira, me habla. 
No sé quién es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario