jueves, 17 de diciembre de 2015



También yo tengo mis joyas maniáticas, que me representan al llevarlas puestas: algunas de piedras precolombinas, otras de turquoise, otras de corales, pero todas imperfectas, sin ningún valor. 

Son tesoros que nacen de mi  espíritu, nunca separado de una vida natural, volviéndome quizás, a los orígenes de la mujer primitiva. Y como si me habitase un extraño indómito, cada prenda es escogida fundiéndose en mí. No puedo tolerar nada suntuoso, ni creo que desde las cosas pueda expresar riquezas, ya que no hay objeto que al acercarse a mis sentidos, no se disuelva para fundirse en esta, mi solitaria vida. 

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