También yo tengo mis joyas maniáticas,
que me representan al llevarlas puestas: algunas de piedras precolombinas,
otras de turquoise, otras de
corales, pero todas imperfectas, sin ningún valor.
Son tesoros que nacen de mi
espíritu, nunca separado de una vida natural, volviéndome quizás, a los
orígenes de la mujer primitiva. Y como si me habitase un extraño indómito, cada
prenda es escogida fundiéndose en mí. No puedo tolerar nada suntuoso, ni creo
que desde las cosas pueda expresar riquezas, ya que no hay objeto que al
acercarse a mis sentidos, no se disuelva para fundirse en esta, mi solitaria
vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario