Puedo
recordarlo...
¡Qué diverso es el destino! imaginándolo desde
aquel rubor juvenil, cuando no pude contener un grito de sorpresa al verlo, con la cámara lista, dispuesta y sintiéndome incitada a perpetuar de una manera
peculiar el flash fugaz a través del tiempo y el espacio.
Hace más de dos décadas irrumpió la magia con un vuelo inesperado, un mandato
al que debía obedecer sin demora.
Al meditar sobre aquellos años de viajes y placeres, me siento
sin deseos de intentar lo
desconocido, incluso,
...en las sombras más sombrías que las misteriosas tinieblas.

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