Tal parece...
Tal parece que esta tarde respiro la realidad
y el sueño frustrado.
No lejos de la Capital, en el atardecer de la montaña azul, mientras se levanta el helaje que dobla la espalda, mantengo la mirada fija en la primera estrella y en la lejana fantasía que todo lo pide, que todo lo quiere; el hoy, no quiere, nada más.
Su espíritu de sacrificio, ese que lo dio todo y nada tuvo, mañana no escuchará más sus quejas, ni se verán sus lágrimas.
Los desterrados han consagrado su destino a la ciudad que les abrió sus puertas.
Los desterrados han consagrado su destino a la ciudad que les abrió sus puertas.

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