domingo, 13 de diciembre de 2015





 ¡Inmenso suspiro de alivio!

¿Tienes la paciencia para soportar un día más?

¡Basta!

No más dilaciones, evasivas ni preocupaciones.
Nada de rabietas, indirectas, cobardía o timidez.

Hoy debía ser un día radiante, un día de unidad familiar.

Siento que he salido de la ansiedad, de la oscuridad.
Puedo confiar: los problemas se elevan sobre las miserias.

Una y otra vez enseño a mis hijos que, ante los conflictos,
hay que hablar, esperar, mantener la calma,
sostener la propia voluntad.
Nada de soltar lo que se ha ganado.


¡Ese es mi anhelo!


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