jueves, 10 de diciembre de 2015



Si pudiéramos comprender esos extraños estados de ánimo, la vida, todo...

Estaba Lissa evidentemente, de un humor abatido y malhumorado, cuando un fuerte aleteo la sacó de su ensimismamiento. Levantando la vista y sobresaltada, vio  que una masa blanca, brillantemente iluminada, desde la fuente central de la plaza, alzaba vuelo. Hizo un rápido e indeciso movimiento, y apenas pudo agacharse con bastante dificultad:  

_¡Ahhh…! ¡Dios santo! ¿De dónde salió?_ 


“Pero no escribamos más sobre esto. Estoy harta de palomas de paz. Vayámonos de aquí". Y allí cerca en una terraza, se sentaron, pidieron cigarrillos y dos aromáticas tazas de café.


No hay comentarios:

Publicar un comentario