Lo sé.
Pienso, que en todas las luchas místicas, donde la vida
entera se ofrece en prenda, el gozo puede recaer frente a tus adversarios. Y digas
lo que digas, lo que intentes, o lo que sacrifiques por servir a otros, la
infamia es evidente. Pero, todo lo que hacemos en consagración al amor y en pureza
del sacrificio, será noble, a través del tiempo. ¿Me equivoco?
Ahora voy a decir algo… lo quiero decir, lo sé. “Tengo que pedirle perdón”
¿Y yo…? Bueno, seguiré en el caserón, subiendo y bajando
escaleras. No puedo quedarme quieta, con el corazón herido.

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