viernes, 18 de diciembre de 2015

Declina la tarde


Me detengo ante este espectáculo sutil de la naturaleza. Mis ojos están llenos de hebras luminosas tan vivas que parecen meditar, y que parecen inmortalizadas en la imagen alegórica y trasplantada de una red que vi sacar en una playa del Caribe, llena de blandas medusas que se transparentan a través de la noche. Y no sé por qué me da la sensación del silencio en un vergel del sueño desenvuelto en lenta armonía, que crea una pausa en las voces lacerantes de la Capital. Su perfección es fugaz. No le falta más que abrirse de instante en instante.

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